May 14, 2022 12:11 pm
Archivo - La costa antártica de Princesa Isabel, donde la capa de hielo se encuentra con el mar

Un gran lago bajo la Antártida puede ser registro de su helada historia

Archivo – La costa antártica de Princesa Isabel, donde la capa de hielo se encuentra con el mar – SHUAI YAN/UT JACKSON SCHOOL OF GEOSCIENCES.

   MADRID, 10 May. (EUROPA PRESS) –

   Se ha descubierto un lago del tamaño de una ciudad bajo la Antártida Oriental cuyos sedimentos podrían contener la historia de la capa de hielo desde sus primeros comienzos.

   Esto respondería a preguntas sobre cómo era la Antártida antes de congelarse, cómo la ha afectado el cambio climático a lo largo de su historia y cómo podría comportarse la capa de hielo a medida que el mundo se calienta, según publican en la revista ‘Geology’.

   El lago Snow Eagle, descubierto por un avión de investigación polar, está cubierto por 3 kilómetros de hielo y se encuentra en un cañón de un kilómetro de profundidad en las tierras altas de la Tierra de la Princesa Isabel de la Antártida, a unos cientos de kilómetros de la costa.

   “Este lago puede registrar toda la historia de la capa de hielo de la Antártida Oriental, su inicio hace más de 34 millones de años, así como su crecimiento y evolución a lo largo de los ciclos glaciares desde entonces –explica en un comunicado el experto polar Don Blankenship, uno de los autores del artículo y científico investigador principal del Instituto de Geofísica de la Universidad de Texas (Estados Unidos)–. Nuestras observaciones también sugieren que la capa de hielo cambió significativamente hace unos 10.000 años, aunque no tenemos idea de por qué”.

   Dado que se encuentra relativamente cerca de la costa, los investigadores creen que el lago Snow Eagle podría contener información sobre cómo se inició la capa de hielo de la Antártida Oriental y el papel desempeñado por la corriente circumpolar antártica, un anillo de agua fría que rodea el continente y que los científicos creen que es responsable de mantenerlo frío.

   El primer indicio de la existencia del lago y su cañón surgió cuando los científicos detectaron una suave depresión en las imágenes de satélite de la capa de hielo. Para confirmar su existencia, los investigadores pasaron tres años sobrevolando el lugar con un radar de penetración de hielo y sensores que miden cambios mínimos en la gravedad y el campo magnético de la Tierra.

   “Me quedé helado cuando vi por primera vez el reflejo brillante del radar”, recuerda el autor principal del artículo, Shuai Yan, estudiante de posgrado de la Facultad de Geociencias Jackson de la Universidad de Texas, que planificó el vuelo de la investigación de campo sobre el lago.

   Lo que Yan vio fue el agua del lago que, a diferencia del hielo, refleja el radar como un espejo. Junto con los estudios gravimétricos y magnéticos, que iluminaron la geología subyacente de la región y la profundidad del agua y los sedimentos, Yan construyó una imagen detallada de una topografía irregular de tierras altas con el lago Snow Eagle enclavado en la base de un cañón.

   El lago recién descubierto tiene unos 30 kilómetros de largo, 9 de ancho y 200 metros de profundidad. Los sedimentos del fondo del lago tienen una profundidad de 300 metros y podrían incluir sedimentos fluviales más antiguos que la propia capa de hielo.

   Según los investigadores, la obtención de una muestra de los sedimentos del lago mediante la perforación del mismo llenaría grandes lagunas en la comprensión de los científicos sobre la glaciación de la Antártida y proporcionaría información vital sobre la posible desaparición de la capa de hielo a causa del cambio climático.

   “Este lago ha estado acumulando sedimentos durante mucho tiempo, lo que podría llevarnos al período en que la Antártida no tenía hielo en absoluto, hasta el momento en que se congeló –explica el coautor Martin Siegert, glaciólogo del Imperial College de Londres–. No tenemos un registro de todos esos acontecimientos en un solo lugar, pero los sedimentos del fondo de este lago podrían ser ideales“.

   El lago Snow Eagle recibió el nombre de uno de los aviones utilizados en su descubrimiento. Es uno de los muchos rasgos descubiertos por ICECAP-2, una colaboración internacional para cartografiar las últimas regiones desconocidas de la Antártida Oriental por parte de equipos de investigación polar de Estados Unidos, Reino Unido, China, Australia, Brasil e India.

Reference-www.europapress.es

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